← Todas las memorias

Narración · 276 palabras · 2024

Memoria de un Hartacho

H. Artacho · Hijo del pueblo

El apellido es Artacho, pero en el pueblo lo dicen Hartacho, con hache aspirada, con esa pronunciación que convierte las erres iniciales en jotas y que marca a los que son de aquí aunque vivan en otro sitio desde hace veinte años.

Mi abuelo se llamaba Antonio. Era agricultor, como la mayoría de los hombres de su generación en este pueblo. Tenía unas manos que recordaban el trabajo aunque estuviera quieto: las palmas anchas, los nudillos grandes, una cicatriz en el índice derecho de cuando la hoz no esperó.

Nunca habló mucho de su vida. Los hombres de esa generación no hablaban de su vida, la vivían y ya. Lo que sé de él lo sé por otros: por mi madre, por la gente del pueblo que lo conoció, por esa forma que tienen los pueblos de conservar la imagen de los que ya no están.

Sé que madrugaba. Que en los meses de aceituna salía antes del amanecer y volvía cuando ya era noche cerrada. Que le gustaba el vino pero no bebía. Que tenía una mula que se llamaba, creo, Lucera. Que no le gustaban los forasteros pero tampoco los rechazaba.

Estos detalles pequeños son lo que queda cuando la persona ya no está. No las grandes palabras, no los gestos grandiosos. La mula que se llamaba Lucera. La hoz que no esperó. La manera de madrugar.

Este proyecto nació, en parte, para guardar ese tipo de detalles. Los que no caben en ningún obituario pero que son, al final, los que hacen que una persona haya existido de verdad.

¿Tienes un recuerdo relacionado con esta historia?

Aportar un recuerdo